Benageber
Cerca de un acantilado se observa una calma hipnótica, dejamos de remar, cerramos los ojos y nos sentimos “uno con el lugar”… De pronto, se oyen gritos en lugar del canto de los pajarillos, y ruido de motores en lugar de las ondas del agua… abro los ojos, miro a mi alrededor y me veo en otro lunes en Orihuela, con sus atascos matutinos y las prisas de todos por salir de allí los primeros… miro el reloj, son las 8:42 de la mañana, en rato abre cambiado el aire puro que he respirado este fin de semana por “pura mier…”
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Actualizado ( Viernes, 27 de Noviembre de 2009 23:27 ) |
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